Dar el primer paso puede generar dudas, por eso me gusta que la transparencia guíe nuestro trabajo desde el primer día. Mi metodología es un mapa flexible que adaptamos a tu ritmo.


Para que un tratamiento sea transformador y duradero, necesita estructura, mimo y estrategia. No improvisamos; caminamos a través de fases diseñadas para ir de la mano de tu ritmo y tus necesidades.

ASÍ ES COMO TRABAJAREMOS

Aunque cada persona vive un proceso único, existe una estructura que nos permite avanzar de forma organizada y respetuosa. Estas son las fases que guiarán nuestro trabajo juntos.

Antes de comenzar las sesiones

Primer contacto

Te contactaré a través del medio que solicites para completar información administrativa y explicarte cómo proceder antes de nuestra primera sesión.

Fase 1: Conocernos

Tu espacio seguro

Antes de trazar cualquier plan, lo primero es encontrarnos y que veas este espacio como un lugar seguro. En estas primeras sesiones nos dedicaremos a escuchar tu historia, tus vivencias y tus emociones sin juicios. Veremos qué te duele, qué necesitas y cómo has llegado hasta aquí hoy.

Fase 2: Objetivos

Hacia dónde queremos ir

Una vez que entendemos de dónde venimos, definimos el rumbo. Clarificaremos qué es lo que quieres lograr, qué necesitas cambiar y qué significa para ti «estar bien». No decido yo por ti; pactamos metas reales, alcanzables y con sentido para tu día a día.

Fase 3: Estabilización y recursos

Construimos una base sólida

Antes de entrar a trabajar en los temas más profundos, necesitamos que te sientas fuerte y en calma. En esta fase nos enfocamos en reducir el malestar urgente, regular los síntomas que te desbordan y devolverle el equilibrio a tu rutina diaria. Aquí es donde, si tu caso lo requiere, activamos la coordinación con mi red de profesionales externos (psiquiatría, nutrición, etc.) para asegurar tu bienestar físico y emocional. Para avanzar con paso firme, descubriremos tus propias fortalezas y trabajaremos nuevas herramientas prácticas, para que tengas todo lo necesario para sentir que tienes el mando de tus sensaciones.

Fase 4: Intervención

Profundizamos en el cambio

Con el cuerpo estabilizado y la mente llena de recursos, llega el momento de la intervención profunda. Aquí es donde procesamos las dificultades de raíz, rompemos los bloqueos que te frenaban y consolidamos los cambios. Es la fase donde dejas atrás los viejos patrones y empiezas a avanzar con autonomía, seguridad y libertad.